En el que parece ser un eterno retorno, el Gobierno de Colombia declara este lunes una nueva emergencia carcelaria. El ministro de Justicia, Néstor Osuna, explicó que el Ejecutivo busca enfrentar una oleada de violencia contra los funcionarios penitenciarios, después de que este domingo dos sicarios hayan matado al guardia Jesús Cárdenas Barrera al momento de salir de la cárcel de Cartagena de Indias. En lo que va del año, también fue asesinado el guardia Carlos Sandoval en Cúcuta, y sufrieron atentados Nancy Canencio en Medellín, Juan Rosero y Diego Espinosa en La Plata (Huila) y Andrés Agredo en Jamundí (Valle del Cauca).
Es la cuarta declaratoria emitida por el Estado colombiano en dos décadas.
El ministro aseguró que las agresiones a funcionarios son represalias a los “golpes muy contundentes a cabecillas de estructuras criminales de alto impacto” que ha logrado el Gobierno.
Además de esos ataques contra funcionarios específicos, desconocidos balearon la entrada de la cárcel de la ciudad de Armenia a inicios de febrero, y el jueves pasado el lugar amaneció con panfletos amenazantes. “Después de las 12 el que se deje coger le vamos a dar de baja, sea el que sea, no miramos rangos, ni nada parecido. Queremos diálogos y nos ignoraron. Vamos a hacer lo que por ustedes nos toca”, dice el anónimo.





























































